Todo el mundo, sin importar
en qué época, edad o etapa de la vida sea, ha oído eso de deberías cambiar un poco… —introducid aquí tal o cual característica
de vosotros mismos de la que susodicho o susodicha esté quejándose u opinando a
pesar de seguramente no ser de su incumbencia. Bueno, o sí, pues tampoco
vayamos a clasificarlas por completo de quejas u opiniones fuera de lugar; en
ocasiones deben ser escuchadas y tomadas en cuenta más de lo que realmente
llegamos a pensar.
Ahora bien, ¿qué sucede
después del deberías cambiar? ¿Se ha
parado alguien a pensarlo tranquila y pausadamente? Yo sí, y mis conclusiones han
derivado en dos caminos a analizar antes de cualquier decisión.
Existe la posibilidad de que
ciertamente sea un consejo, uno de los buenos cuya intención sea facilitarte
las cosas y aprender a sobrellevarlas de una forma nueva y mejorada. Esperanzadoramente,
esta primera opción, esperemos, será siempre la que prevalezca.
Desgraciadamente, ni la vida
es de color rosa ni todos los consejos con como los nombran. Sintiéndolo mucho,
hay que saber diferenciar las dos caras de la moneda.
En este caso, esa
desconocida cara oculta queda al descubierto en el momento que te piden dichos
cambios para un beneficio que, lejos de ser propio, resulta ser ajeno. Y es
ahí, cuando uno comienza a perderse, a ser menos uno mismo y más como el
beneficiado pretende que sea. Supongo, que todo el mundo sabe de qué hablo.
La invitación que os lanzo
es la siguiente; escoged con cordura el camino correcto, parad y pensad las
opciones, lo que es correcto y fiel a vosotros mismos pues en juego está
mantener vuestra esencia, propia y que nadie pueda modificar sin vuestro
consentimiento. Que nadie os incite a formar parte de un grupo de falsos
perfectos.
Recordad, ser únicos a
nuestro propio modo es de lo que se trata, que no importen los parecidos, pues
sólo es eso, parecido porque no hay ni habrá nunca dos iguales.
Lo mejor que posee el ser
humano en estos momentos, es esa exclusiva capacidad de ser único al resto y al
mismo tiempo, sorprendentemente similar.